Recreando un sello pintadera

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Colgantes – Cerámica. Diseño Claudia Díaz Gronlier.

Visitar el Museo Canario en Las Palmas de Gran Canaria, es un estímulo y un viaje en el tiempo.

El diseño de estos colgantes cerámicos partió del concepto del sello pintadera, distintivo de los distintos clanes de los antiguos habitantes de la Isla. A pesar de que los elementos decorativos que componen esos sellos son siempre figuras geométricas: triángulos, cuadrados, círculos, no existe uno igual al otro.

En el proceso de diseño de los colgantes, que están hechos a mano y diseñados sobre el barro fresco de forma improvisada, a pesar de basarme en los mismos motivos geométricos de un sello pintadera, no hay uno igual al otro, porque el mismo proceso me llevó a este resultado. pintadera caja blog

 

 

Ilustrando un cuento en barro

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Para cualquier lector, abrir un libro es un viaje, una aventura, una cita con alguien al que quizás vas a conocer por primera vez, o quizás lo vas a redescubrir, es una cita con la imaginación, con la reflexión, es una cita con tu yo más íntimo.

Leer es uno de mis mayores placeres, algo que practico desde hace muchos años. La cerámica es un mundo que se ha incorporado a mi vida recientemente pero, Dios sabe con qué fuerza.

Estas fichas cerámicas son la provocación de una lectura -El lagarto de La Fortaleza-, una lectura que, según su autora, Sandra Franco Álvarez, está dirigida a lectores de 8 a 108 años.

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Mi intención ha sido crear unas piezas de barro que se identifiquen con la cultura de los antiguos habitantes de esta tierra, para ello utilizo los colores naturales del barro: negro, blanco y rojo, y pinto como quizás pintaban los indígenas las paredes de sus cuevas y sus cuerpos. Me apoyo en su estética y mi visión contemporánea.

 

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La arcilla.

La arcilla es el producto final del envejecimiento geológico de la superficie de la tierra, es el producto de la meteorización de las rocas.
Los lechos de rocas desintegradas, de los que se ha eliminado (por efecto del agua de lluvia) la mayor parte de la materia soluble, pueden gradualmente elevarse a la superficie de la tierra, donde le espera la pala del ceramista.
La composición de la arcilla es muy parecida a la de la corteza terrestre, entre los óxidos que la componen, los principales, por su alto contenido en la arcilla, son el óxido de sílice (SiO2) y la alúmina (Al2O3). El resto de los óxidos que la componen pueden considerarse impurezas.
Existen diferencias entre los distintos tipos de arcillas, la más pura –la más blanca- es el caolín (porcelana), por su bajo contenido en óxido de hierro (Fe2O3) y otras impurezas.
Hay arcillas en su estado natural que contienen impurezas como álcalis solubles o cal que no son apropiadas para el uso cerámico. Esta presencia puede detectarse por la costra de coloración blanca en la arcilla seca.
La naturaleza física de la arcilla, que le da esa gran plasticidad (con presencia de agua en su proporción adecuada toma la forma que se le dé), se debe a la forma de sus partículas y su tamaño extremadamente pequeño. La plasticidad que tiene la arcilla es la que permite modelar infinidad de formas. Estas formas se traducen en objetos cerámicos cuando han pasado el proceso de cocción.

Engobes y vitrales.

Plato cerámico decorativo. Diseñado y realizado por Claudia Díaz Gronlier.

Plato cerámico decorativo. Diseñado y realizado por Claudia Díaz Gronlier.

 

 

Este plato cerámico forma parte de una serie en la que estoy trabajando, cuyos motivos decorativos se inspiran en los vitrales de las casas coloniales de La Habana.

 «El color de la vidriería, en consecuencia, fue desde sus inicios, fuerte y vibrante. Con la opulencia vegetal y marinera que reinaba en torno, concordaban muy bien los colores primarios y aquellos que los complementan: amarillo de fogoso sol isleño, azul desorbitado, o verde líquido del mar que nos rodea, ámbar de arenas, rojos y violetas de increíbles atardeceres de verano. En cada vidrio luminoso se apresó un trozo del Trópico, y la calidad resplandeciente del conjunto vino a situarse en vitralescos ecos de contrastes de colores planos, como gran lujo arquitectural propio antillano.» Nos dice con acierto Yolanda Aguirre en su libro Vidriería Cubana.

Tanto los trabajos de creación de vitrales como los de creación cerámica son trabajos artesanales. Todo tienen que ver los óxidos con los colores de los vidrios y todo con la arcilla y los esmaltes. El fuego les da vida: el vidriero funde el vidrio y el ceramista vitrifica la arcilla moldeada y la convierte en cerámica.

En la Arquitectura, durante siglos, la cerámica ha sido la reina de la construcción, el vidrio -el mensajero de la luz.

Este trabajo en cerámica, es mi homenaje a los vitrales de La Habana Colonial, los vitrales de medio punto.

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La porcelana – el oro blanco.

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Vajilla cerámica de porcelana. Diseñada y elaborada por Claudia Díaz Gronlier.

 

La porcelana tiene sus orígenes en China, en la ciudad de Jingdezen –ciudad de la porcelana-, que tiene las canteras de Caolín mayores del mundo – Kao Lyn (montaña blanca).
Los emperadores chinos producían su propia porcelana, por ello las porcelanas se clasifican según las dinastías reinantes: período de las cinco dinastías (907- 960): Liang, Tang, Ching, Han y Chon, y Dinastía Song (960 a 1279).

Fue Marco Polo quien llevó el primer frasco de porcelana a Venecia, y quien le da el nombre de porcelana, que procede de un término de la jerga veneciana -porcella-, como llamaban a las conchas de caurí, blancas y muy suaves al tacto. Marco Polo habla de la ciudad de Tiungiu y dice: «hacen los platos de porcelana grandes y pequeños y los más bellos que verse puedan…»

El descubrimiento de las rutas marítimas de las Indias en el S. XVI favoreció la exportación de la porcelana a Europa, este producto se dio a conocer como el “oro blanco”, se vendía por su peso en oro, a precios desorbitados.

En Europa, Alemania e Inglaterra comienzan una ardua batalla por descubrir el secreto de la fabricación de la porcelana. Se emplea gran cantidad de dinero y de esfuerzo de matemáticos y alquimistas, que se entierran en laboratorios custodiados por la guardia Real, entregando sus vidas al descubrimiento de la fabricación de la porcelana.

En 1707, en Meissen, Alemania, el alquimista Botgger y el matemático Tschirnhaus consiguen fabricar la porcelana.

Johann Ehrenfried

El elector de Sajonia funda, en su castillo de Meissen, en 1709, La Real Fábrica Sajona de Porcelana – la primera de Europa. A continuación se crearon otras fábricas en Europa como Sévres, Limoges, Copenhague, Langenthal y otras.

RECOMENDACIÓN:

portada libro _000029Para los amantes de la porcelana recomiendo una agradable y estimulante lectura -El oro blanco- que nos lleva, de la mano de Edmund de Waal, por los añejos entresijos de las fábricas de porcelana en la milenaria China.