TRABAJOS COMENTADOS

Casas de porcelana en tiempos de Covid-19

Casas de porcelana (maqueta)

El hogar, qué palabra tan cálida –hogar-, huele a leña, me sugiere una hoguera alrededor de la cual nos sentamos a calentarnos y a conversar. El hogar como el refugio, una extensión de ti mismo, tu territorio libre. Si no lo sientes así, es que no lo has hecho tuyo.

Hoy los amigos tienen poco tiempo para visitas, suplen el vacío con los whatsapp. Las parejas se distancian agobiadas con sus ocupaciones -siempre en la calle-. La calle es la mayor distracción y casi la única. Muchos no saben qué hacer en sus casas -se aburren-. Muchas casas no están preparadas para vivirlas, son campamentos para pernoctar o reproducciones de revistas de diseño, totalmente impersonales.

Animo a todos a que aprovechen este tiempo de convivencia con su casa para conocerla y conocerse. Descubre las posibilidades de cada rincón, transfórmalo en una expresión de ti mismo. Consigue que el espacio donde vives te proporcione bienestar,  conviértelo en tu verdadero hogar, y disfrútalo.

La Habana cumple quinientos años.

El 16 de noviembre de 1519 Diego Velázquez de Cuéllar presidió, bajo la sombra de una ceiba, una misa para celebrar la fundación de San Cristóbal de La Habana.

La presencia española en la isla, durante siglos, dejó una profunda impronta en la arquitectura, el idioma, la religión, la literatura, la gastronomía… Y La Habana sigue teniendo en su corazón  un pedacito de España.

Los vitrales (vidrieras) son hoy una reliquia de la arquitectura colonial de esta bella ciudad.

La hechura, los motivos decorativos (geométricos, florales, heráldicos) y la función de estas medias lunas acristaladas son consecuencias de la naturaleza del Trópico.

Yolanda Aguirre, en su libro Vidriería Cubana, nos dice con acierto: «El color de la vidriería, en consecuencia, fue desde sus inicios, fuerte y vibrante. Con la opulencia vegetal y marinera que reinaba en torno, concordaban muy bien los colores primarios y aquellos que los complementan: amarillo de fogoso sol isleño, azul desorbitado, o verde líquido del mar que nos rodea, ámbar de arenas, rojos y violetas de increíbles atardeceres de verano. En cada vidrio luminoso se apresó un trozo del Trópico, y la calidad resplandeciente del conjunto vino a situarse en vitralescos ecos de contrastes de colores planos, como gran lujo arquitectural propio antillano.» 

Tanto los trabajos de creación de vitrales como los de creación cerámica son artesanales. Todo tiene que ver los óxidos, con los colores de los vidrios y con la arcilla y los esmaltes. El fuego les da vida: el vidriero funde el vidrio y el ceramista vitrifica la arcilla modelada y la convierte en cerámica.

En la Arquitectura, durante siglos, la cerámica ha sido la reina de la construcción y el vidrio, el mensajero de la luz.

Las piezas cerámicas que he creado son un homenaje a mi ciudad natal que cumple quinientos años de fundada. Me baso en los motivos de estos vitrales, que son un referente de la Arquitectura Colonial Cubana. Cada uno está identificado con el inmueble donde se encuentra, gracias al estupendo trabajo recogido en el libro Vidriería Cubana, de Yolanda Aguirre.


Trabajando para la próxima exposición de artesanía.

La Sala, así se llama el espacio que la FEDAC (Fundación para la Etnografía y el Desarrollo de la Artesanía Canaria) sede a los artesanos para que expongan y vendan sus trabajos. Una oportunidad para tratar directamente con el artesano.

Estoy en plena faena de creación con la finalidad de exponer del 9 al 20 de septiembre de 2019.

Para esta exposición me he propuesto trabajar con distintos barros y total libertad de creación.

Estas piezas están inspiradas en el Gran Cañón del Colorado, cuyo paisaje es realmente impresionante.

The Hall, so called the space that the FEDAC (Foundation of Canarian Craftsmen) hosts to the craftsmen to exhibit and sell their works. An opportunity to deal directly with the craftsman.

I am in the middle of creation work with the aim of exhibiting from 9 to 20 September 2019.

Parque Bryce. Gran Cañón del Colorado.

Recreando un sello pintadera

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Colgantes – Cerámica. Diseño Claudia Díaz Gronlier.

Visitar el Museo Canario en Las Palmas de Gran Canaria, es un estímulo y un viaje en el tiempo.

El diseño de estos colgantes cerámicos partió del concepto del sello pintadera, distintivo de los distintos clanes de los antiguos habitantes de la Isla. A pesar de que los elementos decorativos que componen esos sellos son siempre figuras geométricas: triángulos, cuadrados, círculos…, no existe uno igual al otro.

pintadera caja blog

En el proceso de diseño de los colgantes -que están hechos a mano y diseñados sobre el barro fresco de forma improvisada- a pesar de basarme en los motivos geométricos de un sello pintadera, no hay uno igual al otro, porque el mismo proceso de ejecución me llevó a este resultado.

 

Ilustrando un cuento en barro.

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Para cualquier lector, abrir un libro es un viaje, una aventura, una cita con alguien al que quizás vas a conocer por primera vez, o quizás lo vas a redescubrir, es una cita con la imaginación, con la reflexión, es una cita con tu yo más íntimo.

Leer es uno de mis mayores placeres, algo que practico desde hace muchos años. La cerámica es un mundo que se ha incorporado a mi vida recientemente pero, Dios sabe con qué fuerza.

Estas fichas cerámicas son la provocación de una lectura -El lagarto de La Fortaleza-, una lectura que, según su autora, Sandra Franco Álvarez, está dirigida a lectores de 8 a 108 años.

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Mi intención ha sido crear unas piezas de barro que se identifiquen con la cultura de los antiguos habitantes de esta tierra, para ello utilizo los colores naturales del barro: negro, blanco y rojo, y pinto como quizás pintaban los indígenas las paredes de sus cuevas y sus cuerpos. Me apoyo en su estética y mi visión contemporánea.

 

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These ceramic tokens are the provocation of a reading -El lagarto de La Fortaleza-, a reading that, according to its author, Sandra Franco Álvarez, is aimed at readers between 8 and 108 years old.

My intention has been to create some pieces of clay that identify with the culture of the ancient inhabitants of this land, for this I use the natural colors of clay: black, white and red, and I paint like maybe the natives painted the walls of their caves and their bodies. I rely on your aesthetic and my contemporary vision.

 

 

 

 

La arcilla.

La arcilla es el producto final del envejecimiento geológico de la superficie de la tierra, es el producto de la meteorización de las rocas.
Los lechos de rocas desintegradas, de los que se ha eliminado (por efecto del agua de lluvia) la mayor parte de la materia soluble, pueden gradualmente elevarse a la superficie de la tierra, donde le espera la pala del ceramista.
La composición de la arcilla es muy parecida a la de la corteza terrestre, entre los óxidos que la componen, los principales, por su alto contenido en la arcilla, son el óxido de sílice (SiO2) y la alúmina (Al2O3). El resto de los óxidos que la componen pueden considerarse impurezas.
Existen diferencias entre los distintos tipos de arcillas, la más pura –la más blanca- es el caolín, por su bajo contenido en óxido de hierro (Fe2O3) y otras impurezas.
Hay arcillas en su estado natural que contienen impurezas como álcalis solubles o cal que no son apropiadas para el uso cerámico. Esta presencia puede detectarse por la costra de coloración blanca en la arcilla seca.
La naturaleza física de la arcilla, que le da esa gran plasticidad (con presencia de agua en su proporción adecuada toma la forma que se le dé), se debe a la forma de sus partículas y su tamaño extremadamente pequeño. La plasticidad que tiene la arcilla es la que permite modelar infinidad de formas. Estas formas se traducen en objetos cerámicos cuando han pasado el proceso de cocción.

La porcelana -el oro blanco.

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Vajilla cerámica de porcelana. Diseñada y elaborada por Claudia Díaz Gronlier.

 

La porcelana tiene sus orígenes en China, en la ciudad de Jingdezen -ciudad de la porcelana-, que tiene las canteras de caolín mayores del mundo -Kao Lyn (Montaña Blanca).
Los emperadores chinos producían su propia porcelana, por eso las porcelanas se clasifican según las dinastías reinantes, se conoce como el período de las cinco dinastías que abarcó desde el año 907 hasta el año 960 aproximadamente, sus nombres fueron Liang, Tang, Ching, Han y Chon, y Dinastía Song (960 a 1279).

Fue Marco Polo quien llevó el primer frasco de porcelana a Venecia, y quien le da el nombre de porcelana, que procede de un término de la jerga veneciana -porcella-, como llamaban a las conchas de caurí, blancas y muy suaves al tacto. 

Marco Polo habla de la ciudad de Tiungiu y dice: «hacen los platos de porcelana grandes y pequeños y los más bellos que verse puedan…»

El descubrimiento de las rutas marítimas de las Indias en el S. XVI favoreció la exportación de la porcelana a Europa, este producto se dio a conocer como el “oro blanco”, se vendía por su peso en oro, a precios desorbitados.

En Europa, Alemania e Inglaterra comienza una ardua batalla por descubrir el secreto de la fabricación de la porcelana. Se emplea gran cantidad de dinero y de esfuerzo de matemáticos y alquimistas, que se entierran en laboratorios custodiados por la guardia Real, entregando sus vidas al descubrimiento de la fabricación de la porcelana.

En 1707, en Meissen, Alemania, el alquimista Botgger y el matemático Tschirnhaus consiguen fabricar la porcelana.

Johann Ehrenfried

El elector de Sajonia funda, en su castillo de Meissen, en 1709, La Real Fábrica Sajona de Porcelana -la primera de Europa. A continuación se crearon otras fábricas en Europa como Sévres, Limoges, Copenhague, Langenthal y otras.

RECOMENDACIÓN:

portada libro _000029Para los amantes de la porcelana recomiendo una agradable y estimulante lectura, El oro blanco, que nos lleva de la mano de Edmund de Waal por los añejos entresijos de las fábricas de porcelana en la milenaria China.

 

El bernegal

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Bernegal. Cerámica realizada por Claudia Díaz Gronlier

 

El bernegal (del árabe berniya), es una de las piezas más representativas de la loza tradicional canaria.

El agua es un bien imprescindible en la vida del hombre, y en aquellos tiempos había que traerla al hogar desde las fuentes y manantiales. El bernegal servía de recipiente para almacenarla y a su vez mantenerla fresca.

En los patios de las casas tradicionales de Vegueta , el barrio más antiguo de la capital Gran Canaria, aún pueden verse algunas tallas, hechas con piedras porosas, en forma de cuencos, que recibían y filtraban el agua de lluvia, dejándola caer al recipiente -bernegal-, colocado justo debajo. En él quedaba el líquido atrapado, limpio y fresco, listo para beber.

Muchas casas de la isla contaban con este preciado recipiente, hoy más ornamental que funcional. Sus formas varían de una isla a otra, aunque no en lo fundamental: suelen ser de porte grande, con buena capacidad de almacenaje, gollete de ancho diámetro para poder introducir el vaso y extraer el líquido. Eran, por lo general, decoradas con incisiones que se hacían con ayuda de la piedra de río o la caña, o con adiciones, por ejemplo: tetillas.

 

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Esta pieza fue realizada y cocida en el Centro Locero La Atalaya.

Viaje en el tiempo

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Cerámica realizada por Claudia Díaz Gronlier. Jarra de estribo con octopus. Medidas: H: 55 cm, D: 50 cm. Técnica de levantamiento por tiras.

Esta obra, resultado de un ejercicio de clase consistente en hacer la réplica de una pieza antigua, me obligó a viajar en el tiempo; tanto, que llegué a lo más antiguo de la cultura europea, a lo que se conoce como sus orígenes. Me obligó a visitar, a través de textos y fotografías, la isla de Creta,  Micenas, las islas Cícladas, a conocer la historia del Palacio de Minos, a conocer la historia del hallazgo de sus ruinas. A acercarme a los autores de estos incalculables descubrimientos, el improvisado y acertado  arqueólogo Henrich Schlieman (1822 -1890) y su continuador, el arqueólogo inglés Arthur John Evans (1851 – 1941), ambos máximos responsables de iluminar la historia antigua de Grecia, abriendo a la  humanidad un valiosísimo camino de conocimientos de la existencia del hombre más allá del siglo VII a.C.

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Arthur John Evans

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Mucho lo debemos a la cerámica, quien ha sido y sigue siendo un testigo fundamental, inagotable, gran narrador de las costumbres, creencias, gustos, miedos, necesidades del hombre, en su paso por la tierra.

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Jarra de estribos con Octopus. 1200 – 1100 a.C., Museo Metropolitano de Nueva York. Descripción según ficha del museo. Medidas: H= 26 cm, D= 21,5 cm.