Engobes y vitrales.

 

 

Este plato cerámico forma parte de una serie en la que estoy trabajando, cuyos motivos decorativos se inspiran en los vitrales de las casas coloniales de La Habana.

 «El color de la vidriería, en consecuencia, fue desde sus inicios, fuerte y vibrante. Con la opulencia vegetal y marinera que reinaba en torno, concordaban muy bien los colores primarios y aquellos que los complementan: amarillo de fogoso sol isleño, azul desorbitado, o verde líquido del mar que nos rodea, ámbar de arenas, rojos y violetas de increíbles atardeceres de verano. En cada vidrio luminoso se apresó un trozo del Trópico, y la calidad resplandeciente del conjunto vino a situarse en vitralescos ecos de contrastes de colores planos, como gran lujo arquitectural propio antillano.» Nos dice con acierto Yolanda Aguirre en su libro Vidriería Cubana.

 

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